El otro día me robaron el portátil.

Sí, así de absurdo.

Estaba en una cafetería, me levanté dos minutos al baño, y cuando volví... nada.

El caso es que mientras esperaba en comisaría para poner la denuncia (que tardó casi dos horas, bienvenido a la burocracia), me puse a leer en el móvil.

Y encontré algo que me dejó dándole vueltas varios días.

Es un estudio del MIT, el Instituto Tecnológico de Massachusetts. 

Para que nos entendamos: una de las universidades más prestigiosas del mundo en tecnología e innovación. Cuando ellos publican algo sobre IA, merece la pena prestarle atención.

El estudio no es uno de esos papers académicos llenos de jerga que nadie entiende.

Este es diferente.

Entrevistaron a 150 líderes empresariales. Encuestaron a 350 empleados. Analizaron 300 proyectos públicos de IA.

¿El resultado?

El 95% de iniciativas de IA no logran aceleración de ingresos.

Noventa y cinco por ciento.

Se quedan atrapadas. Entregan poco o nada medible.

Y aquí viene lo que me hizo guardar el enlace.

No fracasan porque la IA sea mala.

El MIT lo dice claramente: las herramientas genéricas como ChatGPT funcionan increíble para individuos por su flexibilidad, pero se estancan en uso empresarial porque no aprenden ni se adaptan a los flujos de trabajo específicos.

Es decir, el problema no es el modelo.

El problema es la integración.

El problema es que no hay sistema detrás.

El estudio identificó dos caminos.

El primero: empresas que compraron soluciones estructuradas de proveedores especializados. Resultado: 67% de éxito.

El segundo: empresas que construyeron "su propio sistema" improvisando sobre la marcha. Resultado: 33% de éxito.

Eso es literalmente el doble de fracaso cuando improvisas.

Y hay algo curioso.

Las startups de IA que están ganando ahora mismo, esas lideradas por chavales de 19 o 20 años que pasan de cero a 20 millones en un año...

Todas tienen algo en común.

Eligen UN problema. Ejecutan bien. Se asocian inteligentemente.

No es que sean genios.

Es que tienen estructura.

¿Por qué te cuento todo esto?

Porque si estás en el mundo de agencias de IA, probablemente estés en uno de estos dos caminos.

O estás improvisando.

O tienes un sistema.

Y mira, no lo digo desde ningún pedestal. Yo también improvisé al principio. Todos lo hacemos.

Pero el mercado ya empezó a filtrar.

Por eso los clientes grandes preguntan cosas como: "¿Tienen documentación? ¿Procesos replicables? ¿Redundancia?"

No preguntan porque sean paranoicos.

Preguntan porque saben que el 95% fracasa.

Y quieren asegurarse de no estar apostando por el caballo equivocado.

Hace tiempo armé algo que llamo el "Roadmap de Ventas IA".

No es un curso de cómo vender.

Es el mapa que usa el 5% que logra escala.

Te muestra cómo pasar de "implementé una automatización" a "tengo un sistema que vendo". Cómo documentar procesos para que clientes confíen. Cómo escalar sin que todo se te caiga encima.

(Gratis, igual te viene bien echarle un ojo)

Un abrazo, 

Agustín

P. D.: Lo material va y viene, eso lo sé. Pero hay algo que duele cuando te quitan lo que es tuyo. No es el portátil en sí. Es la sensación de que alguien decidió que tu esfuerzo no valía nada. En fin. Al menos la espera en comisaría sirvió para encontrar ese estudio.

P. D 2: La diferencia entre el 95% que se queda atascado y el 5% que escala no es talento ni suerte. Es tener un mapa claro de por dónde caminar.
El roadmap es ese mapa. Por si quieres echarle un vistazo

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