Hay algo que llevo tiempo observando en el sector de la inteligencia artificial, y creo que cada vez va a más.

No es un problema de tecnología.

Es un problema de ruido.

Cada semana aparece una herramienta nueva, un concepto nuevo o una forma “revolucionaria” de hacer las cosas. Y si estás metido en esto, es muy fácil caer en la dinámica de probarlo todo, de querer estar al día constantemente, de sentir que si no entiendes lo último, te estás quedando atrás.

El problema de esto es que cuando entras en ese juego, dejas de construir. Empiezas a moverte por inercia, saltando de una cosa a otra, sin tiempo suficiente para profundizar en nada.

Y sin darte cuenta…

Acabas dependiendo más de lo que marcan las tendencias que de tu propio criterio.

Yo lo veo mucho, sobre todo en gente que está empezando o que quiere montar algo en este sector. Hay una obsesión por lo nuevo, por lo que está de moda, por herramientas que en redes parecen increíbles pero que luego, cuando las llevas a un entorno real de negocio, no siempre cumplen lo que prometen.

Lo malo de esto es que comienza una desconexión peligrosa.

Te lo explico: 

Una cosa es experimentar, aprender y entender hacia dónde va la tecnología. Y otra muy distinta es construir sistemas que tengan que funcionar de verdad, con clientes, con procesos y con dinero en juego.

La prioridad entre un escenario y otro es muy diferente porque cuando estás en ese punto, el impacto cambia.

Ya no te preguntas qué es lo más nuevo, sino qué es lo más fiable. Ya no buscas lo más llamativo, sino lo que realmente puedes sostener en el tiempo sin que se rompa cada dos semanas.

En mi caso, todo esto dejó de ser teórico hace tiempo.

Dirijo una agencia y eso implica tomar decisiones constantemente sobre qué implementar y qué no.

Te aseguro que muchas veces lo más sensato no es subirse a la última tendencia, sino apostar por estructuras más robustas (aunque no sean la última herramienta “que llegó a revolucionar todo”).

Recuerda, al final lo que importa no es parecer experto, sino generar resultados, cosa que solo se logra con criterio. 

¿Cómo se marca el criterio?

Fácil.

Entendiendo cuándo una herramienta encaja en tu sistema y cuándo no. Por saber diferenciar entre algo que es interesante a nivel conceptual y algo que realmente tiene impacto en tu negocio.

Cuando haces ese cambio, empiezas a ver la diferencia. 

Dejas de perseguir novedades por inercia y empiezas a construir con intención porque la inteligencia artificial deja de ser algo que “suena bien” y empieza a convertirse en una herramienta que realmente te ahorra tiempo, dinero y problemas.

Ese es el punto al que deberías aspirar. No entrar en un bucle que te genera estrés, ansiedad y miedo. 

No necesitas saberlo todo, sino saber elegir bien.

Hablo más de esto en un video que creé con total transparencia, porque yo estoy cansado también. Si quieres verlo, te dejo el enlace aquí: https://www.youtube.com/watch?v=NC9B_NqvQrg&t=10s

Nos vemos pronto,

Agustín

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